La política que decimos vs. la política que hacemos

PIN La política que decimos vs. la política que hacemos

Tenemos un tiempo analizando el libro de Proverbios y sacando enseñanzas claras sobre la sabiduría, la disciplina, el trabajo y la integridad. También hemos visto la diferencia entre hacer lo correcto y tomar el camino fácil.

Hoy quiero llevar esas ideas a un tema clave: la política en la República Dominicana. Porque el país no solo necesita gestión, necesita dirección con propósito.

Proverbios enseña algo básico: la verdadera sabiduría empieza cuando entendemos que no todo gira alrededor de nosotros. En política, eso significa recordar que el poder no es para beneficio personal, sino una responsabilidad. Cuando se olvida esto, la corrupción deja de ser un caso aislado y se vuelve parte del sistema.

Aquí es donde entra una realidad que todos hemos visto. Cuando estamos en la oposición, criticamos, señalamos errores y prometemos hacerlo diferente. Pero cuando llegamos a una posición de poder, muchas veces cambiamos. Aparecen compromisos, presiones y favores, y terminamos haciendo lo mismo que antes criticábamos.

Proverbios también advierte sobre eso: no todo lo que parece conveniente es correcto. No todo acuerdo suma. Si no tenemos principios firmes, el cargo nos cambia. En vez de nosotros cambiar el sistema, el sistema nos cambia a nosotros.

Otra enseñanza clara es la disciplina. Corregir, aceptar errores y hacer ajustes no es debilidad, es sabiduría. Un país no avanza cuando sus líderes creen que siempre tienen la razón.

También habla de justicia: no usar “balanzas falsas”. En palabras simples, no tener doble cara. No puede haber reglas para unos y otras para otros. Cuando eso pasa, la gente pierde la confianza, y sin confianza no hay progreso real.

Proverbios también toca algo que hoy vemos mucho: el uso de las palabras. Hablar para atacar, dividir o confundir solo daña. Un líder verdadero habla para orientar, para construir y para unir.

Y hay una enseñanza que resume todo: hacer lo correcto siempre tendrá mejor resultado que hacer lo fácil. Puede que cueste más, pero construye algo que dura.

La República Dominicana no necesita más promesas bonitas. Necesita líderes que vivan lo que dicen, incluso cuando nadie los está mirando.

Porque al final, la diferencia no la hace el cargo que ocupamos, sino las decisiones que tomamos cada día.

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